Nuestros Cafés

La historia
Dos tierras. Una historia.
Mañego nació de la distancia entre Extremadura y Colombia, y del amor que la acortó. Isaac, de San Martín de Trevejo. Juliana, de Colombia, de la tierra del café.
Pero Mañego nació también de algo más antiguo: de una lengua.
El Mañego — también llamado 'A Fala' — es la lengua de San Martín de Trevejo y de dos pueblos más. La hablan menos de 10.000 personas en el mundo. Es la lengua en la que Isaac aprendió a hablar, la que usaba su abuela para contarle historias antes de dormir, para cantar, para nombrar el mundo. La lengua que guarda los recuerdos de su infancia, del tiempo lento del pueblo, de las personas que le hicieron ser quien es hoy.
Una lengua que corre el riesgo de desaparecer. Y que Mañego quiere preservar.
Por eso la marca se llama Mañego. Por eso los cafés se llaman SOIDI y CHAFARIL — palabras de 'A Fala' que unen las leyendas que le contaba su abuela con las leyendas de las tierras donde nacen los granos. SOIDI significa salud. CHAFARIL es la fuente del pueblo donde el agua brota sin cesar.
Cada vez que pronuncias el nombre de nuestros cafés, estás pronunciando 'A Fala'.
Los abuelos de Isaac cultivaron la tierra toda su vida para salir adelante. Los productores de café en Colombia hacen exactamente lo mismo.
Mañego nació para honrar ese trabajo. El de aquí y el de allá. El de entonces y el de ahora.
Soidi. Chafaril. Palabras de a fala. Cafe con alma.
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